Trucos y claves para elegir el sujetador adecuado

Trucos para elegir el sujetador adecuado

Esta prenda femenina tiene mucha más importancia de lo que crees, ya que a lo largo del día se convierte en una especie de segunda piel que protege, embellece, sujeta y da forma a una de las zonas más importantes de tu anatomía, el pecho. La doctora Barba nos desvela las claves para saber elegir el sujetador más adecuado y conseguir un pecho diez. No es lo mismo hacer deporte que sentarse en una silla para trabajar o criar a un niño… En cualquier caso el tejido del sujetador debe ser siempre natural ya que las fibras pueden provocar con el sudor, reacciones tales como irritaciones, ezcemas, etc. Si vas a practicar deporte, debes escoger un sujetador diseñado para sujetar firmemente tu pecho, evitando que el efecto de la gravedad haga mella en su estética.

Un sujetador de uso habitual sin embargo tiene que introducir el pecho totalmente en la copa. Cuando los senos sobresalen de ella por debajo o por arriba de la axila, quiere decir que es pequeño. Llevar el sujetador oportuno tiene mucho que ver también con el bienestar total o con el de la espalda. Cuando aprietan mucho o son excesivamente finos, dejan marcas y contribuyen a crear problemas de drenaje (almacenamiento de grasa por mala circulación), dolores, malas posturas, descolgamiento y michelines. Respecto a si ha de tener o no aros, es la cuestión menos preocupante siempre y cuando el pecho vaya completamente metido en la copa. ¡Mucho cuidado sin embargo! Con el hecho que los aros se claven porque eso puede producir heridas, escoriaciones e inflamaciones continuas, capaces de iniciar una patología como la de los quistes o agravar otras que ya existen. Consejos muy a tener en cuenta: - Elige un tejido más grueso o más fino dependiendo de si la sujeción debe ser mayor o menor para tí. - Compra el sujetador adecuado para no comprimirte. - Jamás ha de estar roto y menos aún cuando se despuntan los aros pues existe el riesgo de que se claven. - El pecho siempre debe ir firme pero sin que tórax ni espalda vayan apretados. - No dejarse llevar por las modas sino por las necesidades. La elección de un mal sujetador puede contribuir a originar deformidades, crear malas posturas y provocar contracturas, rozaduras y lesiones.
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